¡Hola
a todos! Para celebrar que España ha ganado su partido contra Irlanda
en la Eurocopa, me he puesto a hacer cosas pendientes, y como una de
ellas es escribir con cierta consistencia, aquí me teneis. Y como la
idea es ir acabando con las entradas sobre mi escapadita a Salamanca,
voy a hablar de la visita que hice a uno de los puntos más emblemáticos
de la ciudad: la Catedral de Salamanca.
Creo
que es una visita absolutamente recomendable. En realidad son dos: la
Catedral Vieja, construida entre los siglos XII y XIV, de estilos
románico y gótico; y la Catedral Nueva, construida entre los siglos XVI y
XVIII, de estilos gótico tardío y barroco. En un principio se iba a
derrumbar la Catedral Vieja, pero se mantuvo mientras se construía la
Nueva, en paralelo a la primera.
Entrando a la catedral por la fachada de la Catedral Nueva.
¿Alguien ha encontrado algo curioso en esta foto?
La
pregunta anterior va con toda la intención del mundo: en esa fachada
hay un lince, un toro, un dragón sonriente con un helado de tres bolas, y
el remate: ¡un astronauta! Se añadió al restaurar la Puerta de Ramos en
1992 para la exposición Las Edades del Hombre, ya que existe la
tradición de añadir un motivo contemporáneo en cada restauración.
Una
vez dentro, lo mejor es deleitarse la vista mientras paseas disfrutando
del arte en todo su esplendor. Para mí, sin duda, una de las catedrales
más espectaculares que he visitado. La ruta cubre no sólo la parte
interior, la iglesia en sí, sino que también se sube por la parte nueva y
las azoteas. Para que recorrais conmigo la ruta, os pongo unas
fotillos:
El altar principal del interior de la catedral.
Capilla de la Soledad.
Retablo de la Catedral Vieja, ¡espectacular!
Subiendo con Sara a la parte alta de la catedral.
En
las azoteas hay una vista estupenda de toda la ciudad. Me llamó la
atención nada más llegar a la ciudad el tono marrón y el mismo estilo
arquitectónico de todo el casco histórico de la ciudad, y más estando
acostumbrado al blanco de los edificios del sur. Y claro, las vistas,
¡una auténtica maravilla!
Alina, Sara y yo mismo desde la azotea, con el campanario al fondo.
La Catedral Vieja en todo su esplendor.
Las vistas desde la azotea del casco viejo de Salamanca.
Y
con esto, he contado ya todo lo básico de Salamanca. Únicamente me
falta contar en qué consistió mi visita exactamente, ¡pero eso será en
las próximas entradas! Pero por si quereis ver más fotos de la catedral, echad un vistazo a mi set de Flickr. ¡Hasta luego!








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