Hoy sigo tras un largo parón con la serie de viajes anteriores a la creación de este blog, y que probablemente son las raíces de mis ganas de viajar y ver mundo. Después de haberos hablado de un fin de semana en Extremadura, ahora os voy a hablar, en lo que creo que serán un total de 4 entradas, de otro viaje que hice con mi familia, esta vez a Granada, una de las ciudades más importantes de Andalucía (y de España, que la tengo que defender como buen andaluz :P).
Y cómo no, para empezar, voy a hablar de lo más emblemático de la ciudad: la Alhambra. La Alhambra de Granada, que no está realmente en Granada ciudad sino que es el límite sureste de la ciudad, en la montaña, es un complejo fortificado que data de mediados del siglo XIV, durante la ocupación musulmana.
Tras la Reconquista por parte de los Reyes Católicos, parte de la Alhambra fue usada por los nuevos gobernantes cristianos, y después de dejarse de lado durante un tiempo, fue en el siglo XIX cuando se comenzó su restauración. Es sin duda el monumento más significativo de España en cuanto a arquitectura islámica, y es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Está formada por diversos palacios, palacetes, ruinas y monumentos varios, además de las fortificaciones que la caracterizan y desde las cuales se puede ver todo Granada.
Además, el elemento más famoso de la Alhambra es el Patio de los Leones, que estuvo bajo restauración hace un par de años, y que desde entonces ya no se encuentra realmente en un patio, sino que está confinada en una habitación con luz controlada y donde no se permite ni hacerle fotos. Pero eso fue después de que yo estuviera allí :)
Para ver toda la Alhambra se necesita, como mínimo, medio día, pero sin duda es una visita que recomiendo a uno de los lugares más emblemáticos de Andalucía y de España entera. ¡Un complejo único! Y con ésto, me despido hasta la siguiente, ¡hasta la próxima!


























